MUSICOTERAPIA EN EL PACIENTE ONCOLÓGICO

MUSICOTERAPIA EN EL PACIENTE ONCOLÓGICO

La musicoterapia como disciplina científica se remonta desde hace siglos. Las sociedades primitivas ya tenían conocimiento de las cualidades terapéuticas de la música y la incluían como un elemento más en sus rituales de sanación. Pitágoras es considerado el padre de la musicoterapia y la utiliza para tratar enfermedades mentales. Platón habla de los efectos de la música para crear distintos estados morales en los pacientes. Aristóteles, por su parte, cree que la música sirve para ayudar en la educación, ya que intuye en el carácter de la persona.

En los últimos años el empleo de la musicoterapia ha ido ganando un sitio cada vez más importante dentro de las Terapias Alternativas, ya que sus resultados son excelentes para enfermedades de diversa índole constituyendo parte importante de la rehabilitación y crecimiento emocional en el paciente y en las personas de su entorno.

La musicoterapia no sólo es la fusión de los términos música y terapia, sino mucho más que eso. Es una terapia de apoyo a la terapia farmacológica, es un concepto que aún no posee identidad propia, muchos musicoterapeutas han puesto todo su empeño en aproximarse a una única de¬ noción simple y completa que pueda aportar a cualquier persona experta o no en musicoterapia. Existen de¬ nociones variadas como las defendidas por:

– Asociación Americana de Musicoterapia

(1995): “es el uso de la música en la consecución de objetivos terapéuticos: la restauración, el mantenimiento y el acrecentamiento de la salud tanto física como mental”.

– Juliette Alvin (1967): “uso dosificado de la música en el tratamiento, rehabilitación, educación y adiestramiento de adultos y niños que padecen trastornos físicos, mentales y emocionales”.

– Rolando Benenzon (1981): “la especialización científica que se ocupa del estudio e investigación del complejo sonido-ser humano, sea el sonido musical o no, tendente a buscar métodos diagnósticos y los efectos terapéuticos de los mismos”.

– Bruscia (1998): “…un proceso de intervención sistemática, en el cual el terapeuta ayuda al paciente a obtener la salud a través de experiencias musicales y de las relaciones que se desarrollan a través de ellas como las fuerzas dinámicas para el cambio”.

El musicoterapeuta hace uso de recursos específicos como silencio, ruido, sonido, música y todas las formas rítmicas y acústicas vivenciadas o expresadas a través del cuerpo, la voz, los instrumentos musicales, los objetos y los medios analógicos y digitales de producción, reproducción, edición y comunicación para generar procesos conducentes al bienestar físico, psíquico, social y cognitivo.

LAS FORMAS DE IMPLEMENTACIÓN TERAPEÚTICAS DE LA MUSICOTERAPIA PUEDEN SER (Rodríguez, 2005):

1. MUSICOTERAPIA PASIVA. La persona normalmente escucha y la música persuade, o actúa en forma subliminal. No hay instrumentos ni movimientos.

2. MUSICOTERAPIA ACTIVA. Permite que el paciente cree sonidos, componga, realice movimientos o baile, cante o simplemente susurre sonidos que él ha creado con diferentes instrumentos. Este tipo de terapia tiene un gran componente participativo y dependiente del paciente.

3. MUSICOTERAPIA MIXTA. Incluye los dos aspectos anteriores. O puede estar acompañada de expresión corporal, voz, movimientos gestuales.

4. MUSICOTERAPIA RECEPTIVA. La terapia tiene lugar como resultado de la escucha del paciente, entrando en ella, o recibiendo la música misma (música vibro-acústica).

5. MUSICOTERAPIA CREATIVA. La persona crea música a partir de ritmos, intensidades, tonos, puede utilizar o no la voz o instrumentos, o movimientos corporales. Permite una forma de expresar lo siente respecto a ciertos temas.

La utilización de la musicoterapia en instituciones sanitarias es una realidad en diversos países de Europa y en Estados Unidos. Incluso, la seguridad social en países europeos como Reino Unido, Alemania,… incluye las sesiones de musicoterapia como tratamiento complementario (Aldridge, 2003). En España es aún una terapia relativamente joven, siendo múltiples hospitales los que la ofertan a sus pacientes.

Se ha demostrado en diversos estudios la efectividad de la musicoterapia aplicada a los cuidados de salud mejora el bienestar de los pacientes y de sus familiares. En los cuidados oncológicos es muy difícil conseguir el bienestar de la persona, a menudo los pacientes refieren dolor, náuseas y vómitos, ansiedad, dificultad para conciliar el sueño,… (Downer, 1998).

Estos problemas pueden influir en parámetros fisiológicos como la presión arterial, frecuencia cardiaca, respiración, etc induciendo al paciente a un mayor malestar. Por ello, consideramos que la musicoterapia es un método para alcanzar ese bienestar. Durante las sesiones de musicoterapia se utilizará un tipo de música u otra (ritmo, volumen y frecuencia determinados) dependiendo del pronóstico y la gravedad del paciente oncológico. También se utiliza dicha terapia como soporte para afrontar la situación, animándoles a colaborar y comunicarse (Smith, 2001; Evans, 2002).

Esta terapia complementaria permite una visión holística del paciente y está teniendo gran aceptación por su bajo coste, flexibilidad y variedad de aplicaciones.

BENEFICIOS DE LA MUSICOTERAPIA:

BENEFICIOS FISIOLÓGICOS:

– Acelera o retarda las principales funciones orgánicas: ritmo cerebral, circulación, respiración, digestión, metabolismo,..

– Actúa sobre el sistema nervioso central y periférico; su acción se traduce en sedante, excitante, enervante.

BENEFICIOS SOCIALES:

– Da la oportunidad de que personas con dificultades tengan experiencias sociales placenteras, positivas y gratifi cantes.

– Su estructura y naturaleza intrínseca tiene la capacidad de autoorganizarnos interiormente y de organizar el grupo.

– Disminuye la sensación de aislamiento.

– Facilita la expresión emocional a través de la comunicación no verbal y en personas con dificultades comunicativas.

– Ayuda a establecer, mantener y fortalecer la relación profesional/paciente.

– Es una modalidad flexible, estética y adaptable a diferentes casos y circunstancias.

BENEFICIOS PSICOLÓGICOS:

– Estimula los sentidos, evoca sentimientos y emociones así como facilita respuestas fisiológicas y mentales.

– Energiza el cuerpo y la mente.

– Alivia los temores y las ansiedades.

– Fortalece la conciencia de identidad y de autoestima (aumentando la consciencia de uno mismo, de los demás y del entorno).

– Ofrece al paciente aliviar el sufrimiento, facilitar la aceptación de la muerte y mejorar la calidad de vida.

– Promueve la relajación psicofísica, disminuyendo la percepción de dolor, y facilitando el contacto con los aspectos espirituales (experiencias sociales, placenteras, positivas y gratificantes).

BENEFICIOS INTELECTUALES:

– Desarrolla la capacidad de atención. Estimula la imaginación y la capacidad creadora.

– Desarrolla la expresión musical, la memoria.

– Inicia a quien la práctica a la meditación o reflexión.

– Mejora la memoria reciente y estimula la memoria a largo plazo.

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